En función del resultado producido por la misma tendrás o no la obligación de presentar la declaración. En concreto, hay obligación de presentar la declaración en aquellos casos en los que se haya obtenido una ganancia patrimonial de, al menos, 1.000 euros, o bien, se hayan obtenido unas pérdidas patrimoniales de un importe superior a 500 euros.

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